El arte de perder

A diario, de camino al trabajo, paso por un parque. No es ni grande ni pequeño, pero su disposición me permite ver con perspectiva cómo se mueven los mirlos. Cuando voy sin prisa, me acerco a ellos con sigilo y los contemplo de cerca, tanto como me dejan. Pero ayer, pegada con celofán a un plátano de sombra, me encontré con la ternura.

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3 comentarios en “El arte de perder

  1. Sin duda, prestar atención a los detalles pequeños nos conecta con la vida. Pero…¡¡¡esto es un robo en toda regla!!

  2. ¡Qué tierno cartel! Espero de verdad que ya la haya encontrado (o, mejor dicho, que se la hayan devuelto). Un saludo.

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