El rincón del pan

El primer espacio de seguridad creado por mí de manera casi consciente fue a los cuatro años. Recuerdo que en el salón de nuestra casa había dos sofás negros y que, entre ellos, se formaba un pequeño hueco en forma de triángulo. Pues bien, descubrí que ese espacio, que pasaba desapercibido para el resto de la familia, era perfecto para guardar, casi como si fuera una hormiga, los trocitos de pan que sobraban de la comida. Así empecé a hacerlo y, a escondidas, fui almacenando esos pequeños “tesoros”. Sabiendo que estaban allí, cuando nadie me veía, me refugiaba en ese espacio. Recuerdo que me invadía una mezcla de excitación, por el secreto, y de un sentimiento cálido de protección, de estar en un lugar seguro.

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2 comentarios en “El rincón del pan

  1. Mi abuela guardaba mendrugos de pan en los bolsillos. Me lo ha recordado tu post.

    Creo que los mejores “rincones de seguridad” están en el interior de cada uno.

    Me gusta tu blog. Le he dado varias vueltas estos días y lo he puesto todo patas arriba. Disculpe usted el desorden.

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