Paisaje otoñal de Musashino (y el oro de la tarde)

El cielo se congela veloz
cuando el tren atraviesa el límite de Mitaka.

En las rutas del viento
hay hoteles interestelares.
Las luces de sus ventanas
arden como las ramas de un ciruelo.
Los gatos en celo maúllan,
ascienden, sisean y emiten fuegos fatuos.

El ir y venir de los transeúntes en el paseo
es una celebración de este pequeño planeta.
La redondez del grillo
es también la del jengibre .
Sonríe una dama madura en la cuenca del Koi .

Esta es la ley de la noche:
avanzamos improvisando
hasta que nos excita
el olor a piedra que esconde su seno,
entonces el reloj corre y se convierte en llama.

Soy un fruto seco visto
desde el observatorio astronómico,
ruedo cuenca abajo hacia el crepúsculo
y cojo el corazón de la llanura de Musashino.

Makoto Ooka (Tr. Yurihito Otsuki y Raúl Morales)

Este cuadro, titulado “El oro de la tarde”, forma parte de la última exposición del pintor Yurihito Otsuki, que se puede ver todavía en la galería Artificios del Alarife,  de San Lorenzo de El Escorial, y que en verano viajará a Tokio. El catálogo se puede descargar aquí
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Publicado en Hoy

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