La casa de la palabra

Lo recordaba hoy Mercè, nuestra profesora de Ecología Emocional, en este artículo

Muchas veces, para que la palabra pueda tener el efecto deseado, hay que fomentar un contexto adecuado. Los gritos, la soberbia, la petulancia… todo son obstáculos que pueden hacer acto de presencia en innumerables ocasiones minando la posibilidad de que la comunicación fluya. Esto lo tienen muy claro en Mali.

Según explica Mercè Conangla, en muchos pueblos de este país africano existe una construcción, “hecha con adobe y recubierta con paja y troncos”, a la que se le denomina la casa de la palabra. Es un lugar para dirimir, pacíficamente, posibles disputas. Para empezar, estas casas acostumbran a medir un metro sesenta centímetros de altura. Eso quiere decir que muchas personas que acceden lo primero que tienen que hacer es agacharse (eso les recuerda que si quieren entenderse con los demás deberán ser humildes).

Una vez dentro, ambos contendientes se sientan uno enfrente del otro con un tronco como silla. Cuando, preso de la furia que genera la misma discusión, uno de ellos se levanta de golpe para abalanzarse sobre el contrario se da de cabeza con el techo. Eso le recuerda que con la agresividad no se arregla nada y solo se consigue sufrimiento.

Seguro que con este antiguo, pero no menos efectivo, sistema será mucho más fácil alcanzar un acuerdo satisfactorio. Y todo ello gracias a que se han dado todos los condicionantes para que la palabra pueda fluir sin impedimentos.

Acción poética hecha por El Gaviero para celebrar el Día de la Poesía

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5 comentarios en “La casa de la palabra

  1. Necesitamos urgentemente más de una casa como la que describes… ¡Qué sabios! No conozco mucho la historia de este país…¿Les habrá funcionado? ¡Me gusta el mensaje de la foto, muy oportuno! ¡Un saludo!

  2. Como aprendizaje me parece muy buena idea…. Pero deberíamos ir con la “casa puesta” e interiorizada… con la humildad aprendida y aprehendida y sin necesidad de tenernos que dar “cocazos” para darnos cuenta de que el diálogo se necesita urgentemente y siempre ha de estar por encima de la agresión.

    Me parece triste, necesitar una casa pequeña para que se den grandes diálogos…

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