Puntos de sutura

A. lleva toda la mañana enchufada a una máquina. Le extraen células madre. Le han abierto ocho vías. No es suficiente. Necesitan que su sangre vaya mucho más rápido y le ponen un catéter. Mañana se las trasplantarán a su hermana I. Tiene leucemia, un tipo muy virulento. Hace unos meses, ya diagnosticado el cáncer, los médicos la desahuciaron por una infección pulmonar. Sobrevivió. Hasta engordó. Mañana vuelve a caminar sobre el alambre. Así de frágil y de fuerte.

F. no se ha recuperado de su distensión muscular en el costado. Saca a Nilo usando sólo su brazo derecho. Por si acaso, dice.

A. está a la espera de unos resultados médicos. Parecía preocupada. Tiembla y quiere descansar, dice, echándose “largas siestas”. Esperamos. El viernes guardó su “bomba de semillas”. Creo que de albahaca, como las mías.

Ternura. A. quiere ir a buscarme a la estación mañana. Cuando vuelvo de viaje, siempre me fijo en las caras de la gente que espera a quienes bajan del tren.

Ayer, el funambulista Nick Wallenda cruzó el cañón del Colorado sobre un cable, a una altura de 457 metros. Sin arnés. No dejó de rezar para que el viento no soplara más fuerte. Leo que el lema de su tatarabuelo, Karl Wallenda, era este: “La vida está sobre el alambre, todo lo demás solo es esperar”.

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Publicado en Hoy

2 comentarios en “Puntos de sutura

  1. La vida está sobre el alambre, todo lo demás solo es esperar…
    Gracias Raúl por tu maravillosa mirada, siempre.

  2. Jo, Raúl. Lo siento. No sé qué decirte. Suerte. Hay veces que sólo se puede desear suerte (y esperar y esperarla). Suerte a I., especialmente. Y a A. Y a ti. En todo lo que emprendas.

    Qué bonito lo de la bomba de semillas. Sobretodo poder compartirla. Algo hermoso entre hermanas.

    Un abrazo, de corazón.

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