Se desprende el poema

Observé en su labor poética dos “suspiros de liberación” y no uno. El primero cuando aparecen en la estrofa las primeras palabras y otro cuando la palabra exacta expulsa los vocablos casuales, intrusos. Entonces, el proceso de escucharse a uno mismo, el proceso que abona el terreno para el desarreglo del oído interno, para la enfermedad, se detiene. El poema se desprende de su creador, deja de zumbar en su oído y atormentarle. (…) Si el poema no se desprende, decía Mandelstam, significa que algo en él falla o que “tiene aún algo oculto”, es decir, que hay un brote fértil del que pretende salir un nuevo germen; dicho de otro modo: el trabajo no está terminado.

Nadiezha Manldestam. Contra toda esperanza. Tr.Lydia Kúper

Nadiezha Manldestam.
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Un comentario en “Se desprende el poema

  1. Lo curioso de intentar explicar la labor poética es que al ser ésta tan esotérica no puede por menos que explicarse (es decir volverse exotérica) de forma, diría, púramente intuitiva. Y la intuición -al ser un sentido individual- puede o no (según el grado de finura propio y de sincronía con la intuición del que explica), dejarnos entender lo que se quiso explicar.
    Gracias por animar mi pensamiento.

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