Esta aceptación vergonzosa de lo peor

Tolerar es soportar uno mismo: cuando es otro el que soporta, ya no es tolerancia. Tolerar el sufrimiento de los otros, tolerar la injusticia de la que no se es víctima, tolerar el horror que no se sufre, no es tolerancia, sino egoísmo, indiferencia, o algo peor. Tolerar a Hitler era hacerse su cómplice, al menos por omisión, por abandono, y esta tolerancia era ya colaboración. ¡Es preferible el odio, el furor, o la violencia que esta pasividad ante el horror, que esta aceptación vergonzosa de lo peor!

Andrè Compte-Sponville. Pequeño tratado de las grandes virtudes

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Homenaje del artista israelí Amir Schiby a los cuatro niños asesinados por el ejército israelí la semana pasada cuando jugaban al fútbol en la playa.
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