Carta de G.M. (II)

(…) ladra un perro. Hacía años que no escuchaba ladrar un perro por la noche

(…) bien sabe que no creo mucho en el concepto de “generación”, pero, a la vista de los acontecimientos y de la cantidad de poetas, habría que empezar a hablar de una “Generación del Yo” o de un “movimiento yoista”. ¿Cómo sería? Observo que escriben de esa manera casi automática (que personalmente considero vieja), con una superposición de imágenes, una detrás de otra, y con el único punto de referencia de lo que ocurre a un par de metros de sus narices… o de sus pantallas; anécdotas, el resto del mundo ¿existe?

(…) es como si buscaran la pulsión, a ratos “salvaje”, que ya habitaba en, por ejemplo y sin pretender ser exhaustivo, maestros como Huidobro, Whitman y, un poco más tarde, en los pocos, extraños, poemas que dejó Roberto Bolaño (y en los de sus poetas amigos). Pero sin música (me pregunto siempre si escriben en voz alta o son mudos). No encuentro ninguna musicalidad en sus versos y, convendrá conmigo, sin música difícilmente hay poema. Al movimiento yoista le encanta escribir sin signos de puntuación y rompiendo los versos en mil pedazos (¿con qué finalidad? ¿Para acumularlos?). Los temas también pretenden ese desgarro, con el amor como principal asunto. Pero leo siempre un amor egoísta e infantil (¡ay!, tan lejos de la definición de Spinoza, que tanto admiro: “el amor es una alegría acompañada por la idea de una causa exterior”). ¿Recuerda? Rilke, en sus Cartas a un joven poeta, recomienda a Kappus escribir poemas de amor sólo en la madurez, pues amar es el mayor y más difícil aprendizaje que podemos hacer en la vida.

(…) leo el párrafo anterior y me pregunto si, en realidad, lo que ocurre es que mis poemas y yo no estamos sabiendo envejecer… o es que tengo prejuicios o es que estoy desapareciendo o es que ya no entiendo absolutamente nada de las cosas que me rodean. ¿Qué opina? ¿Le pasa a usted lo mismo?

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2 comentarios en “Carta de G.M. (II)

  1. Interesantes cuestiones -tanto las de este extracto de la carta de G.M. como el primero que nos regaló hace ya tres días- que se podrían resumir en una pregunta que se hace Robert Graves en su hermosísimo libro La Diosa Blanca: ¿Cuál el tema de la poesía? En todo caso, y debido a mis obligaciones, he de dejar aquí este comentario que, si se me permite, quizá desarrolle con mi pobre aportación.

    1. Seguro que a G. le interesa su aportación. De momento, la pregunta de Graves viene al hilo de lo hablado en la misiva que, vaya por delante, era extensa, y que incluye, no por casualidad, un breve párrafo de la obra que usted cita. Gracias por su amable comentario.

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