Rencor

(Del is. eyjaeldstöð)

m. 1. Tomada del islandés eyjaeldstöð, literalmente “islavolcán”, se desconoce sin embargo cuáles fueron sus posteriores derivaciones hasta quedar reducida a rencor. De lo que sí se tiene conocimiento exacto es de la formación de su significado, ya que se recoge por primera vez en una saga anónima del siglo XI, de la que se guarda bastante información. En ella se cuenta que el joven príncipe Þórðarson, por su mala cabeza, perdió en una apuesta el derecho a llevar colgadas del cuello las llaves de su futuro reino, por lo que su padre, el desdichado rey Olaf, no tuvo más remedio que repudiarle y desterrarle antes de renunciar a su reinado en favor de Sveinn Hákonarson, el legítimo ganador de la apuesta y, a la sazón, el mayor enemigo de Olaf. Así que ordenó que dos soldados condujeran a Þórðarson hasta una lejana y yerma isla. Sin nada que hacer, el jovenzuelo empezó a levantar un muro con los granitos de arena negra que encontraba en la playa. Por cada granito que ponía, maldecía su mala suerte y a todas las estirpes que, según él, le habían conducido a tal desventura. El primer muro era más o menos de su altura, pero el resto, elevados concéntricamente, cada vez eran más y más altos. En pocos días, dejó de ver la línea del horizonte, las gaviotas y los barcos balleneros que se acercaban hasta ese lugar remoto; dejó de sentir en su piel la fría brisa que venía del Mar de Groenlandia; incluso dejó de escuchar el canto de las mujeresfoca. Tras años y años de concienzudo trabajo, grano a grano, Þórðarson quedó recluido en el centro de la isla, preso del cansancio y de la infinita red de altas murallas que él mismo había construido. La saga dice que allí cavó también su propia tumba y que, el día que murió, de ella emergió el volcán más devastador del que se tenga noticia, que arrasó todo a su paso, formando, después de aplacado, la Isla del Eyjaeldstöð, “Rencor” para nosotros. Actualmente, ese trozo de tierra, en el que la tradición dice que estuvo recluido Þórðarson, se cree que es una isla que está muy al norte del Estrecho de Dinamarca, siendo conocido por desprender un fuerte olor a azufre rancio, lo que, pese a su desoladora belleza, ha hecho que permanezca deshabitado y lejos de las rutas marítimas.

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4 comentarios en “Rencor

  1. Gracias. No sé cómo explicarlo. Pensaba que sabía lo que era, pero con tu texto se ha abierto de pronto una nueva puerta hacia saber exactamente, sentir con nitidez absoluta, aprehender en las células (tacto, olor, imagen, sensación…) lo que es la emoción del Rencor… y sus consecuencias irremediables. Sigue fascinándome tu lucidez y la finura con la que creas. Qué placer leerte.

  2. Permíteme. querido amigo, una sensación: son absolutamente inútiles pero ¿quién dijo que la fantasía y la belleza hubieran de tener utilidad alguna? De hecho cada día más y con más entusiasmo me declaro defensor de la inutilidad porque creo que es ahí -en lo “aparente” inútil- donde se encuentra la fuente de todo conocimiento y por lo que se lee, tú bebes a menudo.

    1. Querido Molviedro. Últimamente las cosas “inútiles” también me van pareciendo muy útiles. Entre ellas está la lexicografía que, como ves, a veces nos depara sorpresas y nos aclara emociones. Un abrazo y gracias por tu generoso comentario.

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