Carta de G.M.

Querido R:

Acabo de recibir el sobre que contiene el último poemario que ha publicado. Le doy las gracias y la enhorabuena por adelantando, a falta, claro está, de leerlo con el detenimiento que requiere. Sin embargo, junto a este acuse de recibo, me permito hacerle dos apuntes rápidos y sin importancia.

El título no termina de gustarme, querido amigo; me produce cierto rechazo, casi físico, diría. No es la primera palabra (pájaro), sino la segunda (visitador). No puedo darle una razón objetiva, ni una argumentación lógica; sólo puedo apelar al pálpito que me ha producido, y que, le digo, se ha visto gratamente suavizado por el precioso diseño de la portada, por el olor y suavidad del papel, y por el acierto del tipo de letra que han elegido sus cuidadosos editores.

Como bien sabe, soy un gran admirador de la obra del inclasificable escritor Fernando García Loygorri. Me consta que usted también, porque he podido ver su rastro en estos poemas que hoy recibo. Me refiero a esa costumbre de usar una coma seguida de mayúscula, en lugar de dos puntos, para reproducir algo que alguien, en el texto, ha dicho o pensado. Le pongo un ejemplo, al azar, sacado de su blog:

Un día me atreví a preguntarle por Danila y ella me contestó, La próxima vez que pronuncies ese nombre te arranco la lengua. Y en otra ocasión me dijo, Si me entero que la buscas o que las has visto, te envío a un internado de por vida.

Y ahora le pongo otro ejemplo que leo al abrir cualquier página de su libro:

pertenecemos también a la densidad del plomo, nos precipitamos contra las aguas, Enloquecidas caen las aves, tocadas van por la piedra, hasta lo más profundo, donde peces y anzuelos, donde bestias, barcos, redes y huesos (…) donde susurra la barquera, Soporto yo mejor esta oscuridad, pues al otro lado solo veo luz

Me parece un acierto el uso de este “truco” o elemento o recurso, como quiera llamarlo, pero sería de justicia reconocer la influencia que en ello ha ejercido sobre usted Loygorri. No se olvide de esto que le digo.

Afectuosamente,

G.M.

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Un comentario en “Carta de G.M.

  1. Hay en el cielo estrellado, en la mansedumbre de las horas, en la inclemencia del espacio, un instante en el que todo se resuelve.
    Diría, Gracias tanto a G.M. como a Raúl por su recuerdo.
    Quiero agradecer a ambos poetas -porque la prosa de G.M. tiene la cadencia del verso- su recuerdo. Y también recordarles aquello que ya dijo Eugenio d’Ors, Lo que no es tradición es plagio. Y tanto Raúl, como este humilde escritor, no hacemos sino seguir la tradición de queridos maestros.
    Un fuerte abrazo y un emocionado gracias.

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