Carta de G.M.

… entiendo la inquietud que le produce la posibilidad de tener que  hablar de su poesía, y viene muy al caso ese ejemplo que pone en su última carta; efectivamente a mí también me cuesta imaginar a un ebanista describiendo con precisión ante un auditorio cómo se va montando una mesa a partir de unos listones de madera de olivo o a un maestro vidriero escribiendo un detallado ensayo sobre la mejor manera de que un soplido alcance el vidrio incandescente de forma que esculpa, quizá, un florero único. Al mismo tiempo, me pregunto en voz alta si lo que podemos hacer con palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las propias cosas. No tengo una respuesta… más bien tengo otra pregunta: ¿Se puede hablar de un poema? De lo que no puede hablarse, hay que guardar silencio, decía Wittgenstein en su famosa e imposible proposición. Imposible y paradójica, resaltaría yo, porque la poesía habla, justamente, de lo que no se puede hablar; la poesía une lo que se tiene delante con lo que no está. ¿Cómo pretende usted, poeta, explicar con palabras esa capacidad de unión de la poesía? ¿Cómo pretende usted entonces explicar uno solo de sus versos? ¿Puede acaso un marinero describir con palabras cómo se hace un nudo corredizo? Toda esta disertación venía por el miedo que, según me cuenta, le produce la inminente presentación de su último libro. Ya sabe que no me gusta dar consejos, y menos a usted, pero en esta ocasión, y ya que noto la perturbación de su ánimo, me atrevo a sugerirle que se vuelva un poco anónimo, que sea más artesano y menos artista, que haga caso a nuestro amado Wallace Stevens cuando decía que cuánto más anónimos seamos tanto más revelaremos. Y céntrese en la sola y simple lectura de sus poemas, porque es en la lectura donde usted tendrá la oportunidad, magnífica, de vincularse con las cosas, con el mundo, con los otros. Y tenga por seguro que su lectura, como la caricia, será la mejor modalidad del acercarse. O sea que, simplemente, lea, lea sus poemas en voz alta, tal y como fueron escritos.

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3 comentarios en “Carta de G.M.

  1. Me quedaría con el consejo (maravilloso) de “ser más artesano y menos artista”. Tú, que eres las dos cosas, tienes suerte de poder elegir.

    Suerte. Mucho éxito. Muchos aplausos y un enorme abrazo.

  2. Y yo barrunto prosaico como soy: ¿No se podría hablar de su poema -sea lo que sea eso de poema- con otro poema? Y ya puesto añado: Que hablen otros; usted calle sobre sí y lea de sí.
    Espero acudir a su presentación y deleitarme, como siempre, con sus silencios.

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