Tesón

Tesón.

(Del escocés tesson)

  1. 1. Pájaro de la familia de las Trochilidae, que se engloba a su vez dentro de la subfamilia Phaethornithinae. Se trata de una especie extinguida ya en los albores del siglo XIX, por lo que se tiene poca constancia de ella. Tampoco ayuda el hecho de que sólo habitara en una zona de la costa de Escocia: en la línea que va desde Garenin a Port Ness. Pese a todo, sí se conocen detalles sobre cómo era y sobre sus costumbres, gracias a los testimonios que dejó el pescador Robert Burnsch (Alloway, Ayrshire, Escocia, 25 de enero de 1759 – Ellisland, cerca de Dumfries, 21 de julio de 1796). Burnsch fue autodidacta, habiendo aprendido por su cuenta a leer, escribir, sumar y restar, y un avezado conocedor de las corrientes marinas y de cómo el cambio de las estaciones influía sobre éstas y sobre la pesca. Recogió sus observaciones en el libro Auld Lang Syne, en el que dedica unos párrafos al tesón: (…) ya que no miden más de lo que mide mi dedo índice, pueden dormir dentro de las luzulas, cuando están florecidas. Todo él es más negro que el carbón, tanto que, al sol, parecen azogues. Mueven sus alas muy despacio, y saben permanecer suspendidos en un mismo sitio durante horas, si con ello consiguen pescar algo. Pero lo más hermoso y curioso del tesón es su pico transparente, tres veces mayor que su cuerpo. Con él, asaetean a los peces, que mueren sin oportunidad de escapar. Cuando la primavera cae sobre las Tierras Altas, inician su danza nupcial con un canto casi inaudible; esos días no hay faena. Pero cesa el canto, y arranca su migración hacia los acantilados de hielo del sur de Groenlandia. Es un viaje peligroso que les lleva buena parte de la primavera y que culmina los primeros días del verano. Sé poca cosa sobre lo que hace tan lejos de casa el tesón, pero hay pescadores islandeses que relatan que, con su pico, va horadando muy lentamente el duro hielo, y que, después de dos meses trabajando día y noche, consigue hacer un pequeño hueco donde la hembra deposita su huevo. Casi sin tiempo, oliéndose el otoño y, tan al norte, con las primeras nieves, sellan el nido como hacen las golondrinas. Tardan después en ser avistados de nuevo en nuestra costa, pues ya los vientos no son de cola. Muchos mueren de regreso; caen, sin dejar de mover las alas, al mar. De los caídos, son muy apreciados los picos por los balleneros de todo el hemisferio norte, pues no se conoce un material más duro para atravesar la resistente piel de los monstruos. El tesón regresa un año después a los acantilados del sur de Groenlandia y, con la misma constancia, abren los nidos: vuelan sus crías. 

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    Pájaros en el cielo. Montserrat Roig.

 

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2 comentarios en “Tesón

  1. Y yo que juraría que ese acantilado puede verse en Neist Point. A sus pies, pueden divisarse tiburones peregrinos y en los lomos de las vacas de las Highlands, y también entre su flequillo, creo haber visto alguno de esos pájaros que describes.
    Pudo haber sido una ensoñación. O no.

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