Nada hay más lento

Nada hay más lento
que este mar, la flor roja
que el corzo bebe, ni despacio el colibrí,
nada que la sed de los animales
ni la noche cante sobre los pájaros:
sólo la luz acude,
aquieta y roza
el agua a la orilla;
sólo ella entre mis dedos
sabe el camino.
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