Carta de G.M. sobre “dejar en paz”

(…) los pájaros no se sostenían en el aire; volaban como pavesas. Volviendo a su última carta, se lo plantearé al revés: hay que dejar en paz (si me permite, literalmente) a aquellos a los que no amamos. En paz significa acercarse a ellos y rozar con levedad su corazón para borrar todas nuestras huellas. El corazón, pues de él nacen todos los espíritus, que después pasan a la sangre y recorren cada vena, antes de regresar.

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