O fuera el musgo sobre el agua

Todos los años, el campo termina por verdear en los ojos de los ciervos. Verde, Semejante a la hierba fresca o a la esmeralda.

Ahora, recién llegada la primavera, justo antes de que los árboles se cubran de hojas y se azoguen, se trasparentan también los nidos en las horcas de las ramas, el ir y venir de los pájaros.

Hoy hay que esperar a que el poema se ablande, como si reposara sobre la tierra que rezuma o fuera el musgo sobre el agua.

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Publicado en Hoy